lunes 23 de julio de 2007

...Y los del tomate en libertad

Queridos amigos:
Llevaba mucho tiempo sin escribir, y ya daba por concluida mi etapa blogger, pero estos días ha ocurrido algo tan grave que mi cólera se ha desatado. Me refiero, por supuesto, al secuestro del último número de la revista El Jueves.
Pongo por delante que en ocasiones no compartía su línea editorial, pero siempre la he respetado. Se trata de la revista satírica más veterana del país, con 30 años a sus espaldas, y ha sido secuestrada, por primera vez, durante una legislatura socialista, por injurias a la Corona.
Ante esta situación, la mayor parte de la prensa ha apoyado a la revista, mientras que la izquierda se la coge con papel de fumar por aquello del respeto y la injuria. En mi opinión hay dos puntos claros:
- El Jueves siempre ha sido una revista de izquierdas; durante la Guerra de Irak, por ejemplo, tuvo una posición sólida al respecto, la misma que PSOE e IU; en aquella época publicó un poster que rezaba “Aznar lameculos de Bush”, en el que se veía a ambos mandatarios, ambos democráticamente elegidos, desnudos, e ilustrando el texto. Dicho poster fue orgullosamente exhibido en manifestaciones convocadas por PSOE e IU, sin que nadie dijera nada. ¿Os imagináis lo que hubiera pasado si el PP hubiera hecho algo contra aquel número?
Gracias a aquella campaña de oposición, en la que tanto ayudó la izquierda radical al PSOE, Zapatero ganó las elecciones. Tres años después, el Fiscal General del Estado, nombrado a dedo por el gobierno socialista, ordena el secuestro (no la censura, sino el secuestro) de un número por injurias a la Corona.
¿Qué crédito conserva el PSOE entre sus votantes más jóvenes, radicales y movilizables? ¿Tan pronto se les enseña a tolerar la viga en el ojo propio y a aborrecer la paja en el ajeno?
- Y en segundo lugar, si esto hubiera ocurrido hace 10 años hubiera tenido unas determinadas connotaciones, pero viene a ocurrir precisamente ahora, meses después de que el mundo libre hiciera bloque para defender unas caricaturas amenazadas por el integrismo islámico (es decir, por esos tíos que también consideran una ofensa merecedora de la muerte el adulterio, la homosexualidad o la apostasía). En aquella auténtica cruzada por la libertad (las democracias occidentales se construyeron sobre la lucha contra el integrismo religioso del Antiguo Régimen, entre otras cosas), parte de la izquierda española se inhibió, por aquello del respeto a las creencias y tal (o lo que es lo mismo, soy irrespetuoso con aquellas religiones que ya no matan, el clásico “león con los corderos y cordero con los leones”, que decía Quevedo). Un amigo dijo que esta censura nos ponía en la línea de las repúblicas bananeras, pero aún es peor, nos pone en el mismo bando de los amigos de Moratinos, ese alegre grupo de dictadores teócratas y terroristas.

Ah, y por supuesto, todo esto ocurre mientras en distintas localidades vascas se paga con dinero público a grupos musicales que dicen que los chivatos, los cipayos, los cerdos (todos nosotros, en general) debemos volar por los aires, y mientras (a otro nivel) tele5 y compañía corrompen a nuestra juventud, deshaciendo en unas pocas horas de tele-realidad lo poco que hace la ESO por su alfabetización. Muy bien. Lo dicho, león con los corderos...

Un abrazo.