jueves 24 de mayo de 2007

Más baúles


Queridos amigos:

Unas breves líneas para enmarcar esta deliciosa foto, publicada por Hispanidad, y en http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276306274.html

En ella se ve a Polanco, en 1972, rodeado de gerifaltes franquistas; uno de ellos, antes de ser ministro, estuvo en Santillana (además de ser marido de la hija de Fraga, quien también aparece en la foto). Tendreis que entrar en la noticia para saber más, lo siento, pero no podía esperar a colgarla.

Un abrazo enorme.

martes 22 de mayo de 2007

Cuando Pedro encontró a Zapatero


Queridos amigos:
El lunes tuve el privilegio de ir al mitin que el Presidente de nuestro Gobierno dio en el Palacio de los Deportes de Oviedo, invitado por mi amigo del PSOE de Siero, cuyos camaradas me arroparon cordialmente, con sólo algunas bromas sobre mi ideología - que mi amigo se encargó de airear. Pero antes de describir el evento voy a comentar un par de cosillas que han pasado en otro ámbitos de la realidad:
El otro día, en el País Vasco, los radicales agredieron al Ministro de Justicia, Bermejo. Pobre hombre, además de cornudo, apaleado. Con lo que se desvivió para que ANV se presentara a las elecciones, y con lo que tuvo que pelearse con el PP al respecto, ahora va Gara (http://www.gara.net/paperezkoa/20070518/18797/es/El/PSOE/asumio/que/hay/un/conflicto/politico/en/25/reuniones/con/Batasuna/antes/de/la/tregua/) y publica los encuentros que mantuvieron socialistas y abertzales desde 1999 (en algunos de los cuales se rozó la alta traición); y encima le pegan. Los socialistas, por supuesto, aprovecharon para atacar al PP, y decirles que no se solidarizan con ellos. Muy bien. El problema no es que los socialistas tampoco se solidarizaran con el PP cuando éstos eran agredidos por proetarras, sino que directamente, en Madrid y Cataluña, eran los socialistas y sus socios parlamentarios quienes agredían a sus oponentes democráticos. Así nos luce el pelo.
En los últimos días, terroristas palestinos de una facción escindida de Al-Fatah y conectada con Al-Qaida se están enfrentando al ejército libanés. Primero hubo atentados contra cristianos libaneses, y después se pasó a un escenario prácticamente bélico: artillería pesada, emboscadas, tanques, cercos... El País lo definió como "Enfrentamiento fratricida en el Líbano". ¿Acaso pueden ser hermanos los terroristas y las fuerzas armadas de un país democrático? Pobre Líbano, una democracia en el peor sitio del planeta para ser democracia. Unas veces los terroristas que se crían en los campos de refugiados palestinos les atacan a ellos directamente, intentando desestabilizar su país junto a los sirios; otras veces sirios y palestinos se masacran mutuamente con ellos en medio, como en la Guerra de los Campos, 1985-87, entre amal y la OLP) atacan a Israel desde su frontera, consiguiendo que las represalias israelíes afecten por igual a terroristas y a libaneses inocentes. Por lo menos, en Sabra y Shatila los libaneses nivelaron un poco la factura del carnicero.
Tras estos dos puntitos, paso a describir el mitin, por orden cronológico de acontecimientos:
Nada más llegar, a la puerta, había una chica repartiendo propagando sobre la vía venezolana al socialismo. Estupendo, así nos luce el pelo.
El Palacio de los Deportes estaba lleno; no sé calcular la gente que habría, pero me dijeron que unas 8000 personas, que era el aforo del local, y es posible. A partir de ahí se pasó a hacer coñitas sobre que Rajoy dio el mitin en el Auditorio de Oviedo (bastante más guapo y céntrico que el palacio de los deportes, pero también más pequeño), por lo que en el suyo sólo habría 2000 personas; de loq ue deducían que en Oviedo iba a ganar Paloma Sáinz. Luego claro, algunos medios de comunicación dijeron que en el mitin de ZP sólo había 4000 personas y hubo indignación generalizada. No me gustan las guerras de cifras, me parecen absurdas.
El acto duraba 2 horas, una duración interesante. El problema es que la primera media hora la ocupó una interminable actuación de batuka. La media de edad de los asistentes era de más de 50 años; así que imaginen a señores y señoras de esa edad aguantando tambores durante media hora; al cabo de ese tiempo lo que el principio era entusiasmo y agitar de banderitas se había convertido en caras de hastío y sueño. Hasta que, por supuesto, comenzaron a oírse pitos y gritos de "Fuera, fuera". O cómo ahogarse en un vaso de agua. Inmediatamente terminó la actuación y comenzó el mitin.
Los políticos hablaron por orden jerárquico. Primero habló/leyó Paloma Sáinz, candidata socialista a la alcaldía de Oviedo. Ya no se compara con Segolene Royal, y aparte de reírse de Gabino, hablar de Irak y decir lo mucho que le conviene a Oviedo que llegue a la ciudad la revolución de Zapatero no dijo nada más. En suma, una sparring que se cree mona y cuya ceja dio más trabajo a su think-tank en los últimos meses que todo su programa electoral, si es que tiene.
Después hablaron Javier Fernández, nº 2 de la FSA, y Vicente Álvarez Areces, Presidente del Principado. Dos oradores extraordinarios. Era la primera vez que oía hablar a Fernández y me encantó, y también la primera que oí a Tini lanzando soflamas, y no en comedidos actos oficiales. Pero no hicieron ninguna promesa, ni mostraron ningún plan de futuro. El eje de su discurso fue decir lo malo que es el PP, hablar del cerco de Oviedo de Gabino (que esa es otra), y hablar de los logros de este gobierno, y de todo lo que el gobierno de Zapatero ha invertido en Asturias. El problema es que el PP también dice que nunca se invirtió tanto en Asturias como con Cascos y Aznar, así que hasta que no me enseñen las cuentas yo no voy a creer a nadie.
Y luego habló Zapatero. Igual que en televisión. Chistecitos de Rajoy, decir lo malo y mentiroso que es el PP, y explotar las dos o tres cosas que no le salieron mal en esta legislatura: la regularización masiva (justificándola, pero sin decir qué hay que hacer con los que siguen llegando), las leyes de igualdad (como si en los últimos 30 años no hubiera habido gobierno trabajando en ello) y la bonanza económica (o sea, que el hecho de que al final del felipismo, con una España con 8 millones de parados, Solbes comenzara a postular las medidas para salir de la crisis; que dichas medidas fueran llevadas a cabo por el amigo de Solbes, Rato; que dichas propuestas conllevaran medidas drásticas, llevadas a cabo en la primera legislatura del PP, pero comenzaran a rendir frutos en la segunda en forma de superhábit, y creación de millones de puestos de trabajo; y que, tras el retorno de Solbes al ministerio de Economía se siguiera dicha política económica... que todo eso fuera gracias a Zapatero; vale, me lo creo). También se embrolló un poco hablando del Huerna y de lo buenísima que es la ESO, y vino a decir que antes de la ESO la España pobre era analfabeta. Tanto hablando del Huerna como de la ESO disminuyó la secuencia de aplausos tras cada frase.
Conclusiones: Fernández, Areces y Zapatero son grandes oradores, pero su discurso ahora mismo es agitar el espantajo del odio al PP, en base a todos los clichés habidos y por haber, y hablar de las pocas cosas que no les salieron mal en los últimos años. No apareció ningún plan de futuro, y sólo justifican aquellas cosas que les salieron medianamente bien, no las que les estallaron en las manos.
Conclusión: pueden perder.
Un abrazo.

martes 8 de mayo de 2007

Ils m'ont appelle villaine, avec mes sabots





Queridos amigos:
Un solo texto no sirve para analizar bien las consecuencias de la victoria de Sarkozy en Francia, así que voy a salpicaros con otro para redondear un par de puntos que ayer sólo mencioné: la reacción de Zapatero a la victoria del húngaro, y los disturbios que se han prolongado por segunda noche consecutiva en las grandes ciudades francesas, y que ya se han saldado con cerca de 600 detenidos y con más de 700 coches incendiados.
Ante unas elecciones extranjeras, un presidente debe tener dos actitudes: por un lado, si un candidato pertenece a su mismo partido no está de más respaldarle, para que sus electores vean que está arropado por gobiernos extranjeros; por otro, hay que dejar totalmente claro que la amistad de los dos países están por encima de los intereses de partido, y que sea quien sea quien el elegido democráticamente, trabajará con él por el futuro de ambas naciones.
Desde ese punto de vista, Zapatero no metió excesivamente la pata en el caso francés (sí lo hizo en los casos norteamericano y alemán); pero fue su frase ante la victoria de Sarkozy lo que nos hace dudar de su capacidad de análisis de la política internacional. Así, afirmó que Sarkozy representa "una derecha abierta y moderna capaz de encauzar el anhelo de cambio de un país llamado a recuperar la confianza en sí mismo". Lo cual es cierto. Pero siempre que Zapatero menciona la palabra derecha yo me echo a temblar y me pongo a rebuscar significados ocultos. Veamos, si Sarko representa a una derecha abierta y moderna, ¿quién representaría a una derecha antigua y cerrada, Le Pen? Sin duda, el líder de Frente Nacional aboga por la reimplantación de la pena de muerte y la salida de Francia de la Unión Europea. Pero no creo que nuestro amado Presidente haya pensado en Le Pen, sino más bien en el Partido Popular español; no en vano, tanto él como sus chicos (la Vicepresidenta, Pepiño, y los otros cráneos privilegiados del socialismo español, por no hablar del coro prisaico) se pasan la vida acusando al PP de ser eso mismo precisamente: una derecha carca, clerical, guerracivilista, racista, homófoba, fascista, sembradora del odio, etc... Y aquí hay dos problemas: que Sarkozy se declara aznariano, admira profundamente al PP español, expresó su deseo de que Rajoy y él se encuentren como presidentes de sus respectivos países, y llegó a gritar aquello de "Vive Mariano! Vive le Parti Populaire!" en un Congreso del PP en Madrid; y el segundo es que la izquierda francesa acusa a Sarko exactamente de lo mismo que Zapatero acusa a la derecha española: de ser un mini Le Pen ("El País" llegó a insinuar, sagazmente, que si Sarko había ganado en la segunda vuelta había sido gracias al voto del Frente Nacional; les faltó decir que gracias también a más de la mitad del voto centrista, y que Segolene también recibió el voto de los comunistas; en fin, bienvenidos al maravilloso mundo de las segundas vueltas), de ser fascista (los manifestantes que se dedicaron estas noches a quemar coches, y de los que hablaré más adelante, gritaban "Sarko, facho"), de querer acumular todo el poder, de querer beneficiar a los ricos y perjudicar a los pobres, de ser, en fin, casi como un nuevo Hitler (si no lo creéis, entrad en lemonde.fr, o en cualquier sitio de la blogosfera francesa anti sarko).
Conclusión, que se pueden decir muchas cosas buenas de Sarkozy, pero lo de derecha moderna y abierta, de boca de Zapatero, me suena a "no tengo ni puta idea de qué decir, voy a soltar esto a ver si de paso pico un poco a los del PP".
Segundo punto: Ya es la segunda noche de disturbios en toda Francia, de mano de grupos anarquistas y de extrema izquierda, con un balance aproximado (lo repito) de cerca de 600 detenidos y más de 700 coches calcinados (para los que os manejéis con el francés, os recomiendo el dossier de noticias http://fr.news.yahoo.com/v/violences-urbaines.html). Así es como parte de la izquierda se toma la derrota en unas elecciones democráticas. François Hollande, el compañero sentimental de Segolene, en lugar de condenar enérgicamente la obra de estos bárbaros (algunos se llegaron a aprovechar del tumulto para saquear supermercados, y se llegó a arrojar al Ródano a un militante del partido de Sarkozy, la UMP, además de apedrear alguna de sus sedes y concentraciones de militantes), se limitó a animarles a expresarse votando en las próximas elecciones, con el tono paternalista de un jefe que ve cómo sus chicos se salen un poquito del tiesto, no con el de un demócrata indignado ante la barbarie. Lo que significa que asume que son de su mismo bando, y que les anima a votar al Partido Socialista. Francamente, cualquier político democrático se avergonzaría de que sus partidarios recurrieran a la violencia tras una derrota electoral, no así otro tipo de políticos, a los que sí les viene bien tener machacas que calienten la campaña (por no hablar de los famosos "incontrolados", tan queridos por nuestra izquierda a la hora de justificar sus crímenes). Es más, Hollande llegó incluso a decir que la violencia beneficiaba a los partidarios del orden y la mano dura, es decir, a la derecha (se refería a la derecha abierta y moderna de Sarkozy).
Conclusión: estas elecciones están mostrando a los socialistas de ambos lados de los Pirineos desorientados tanto ante el favor popular que está obteniendo la derecha, como ante determinados usos de la izquierda, espoleada por las consignas socialistas de "todo conservador es fascista y debe ser tratado como tal"; consignas éstas que, cuando son mentira, se alejan del centro y se acercan a algo a lo que ningún partido democrático debería acercarse. Mitterrand y González ganaron unas elecciones tras otras con otros discursos y otras actitudes. Veremos cuánto tardan sus herederos en entenderlo.
Un abrazo, amigos.
P.D.: Quiero pedir excusas por un error de mi artículo anterior. En él comentaba que había sido la racaille la causante de los disturbios. No fue así; las banlieux de París no mostraron una violencia inusitada (teniendo en cuenta que en toda Francia se queman cada día una media de entre 70 y 100 coches, y que durante los disturbios de 2005 fueron 8700 los que ardieron en 3 semanas), probablemente por los llamamientos a la calma previos por parte de organizaciones de inmigrantes, y por el despliegue de 3000 policías en la zona. Supongo que las 2700 detenciones de 2005, seguidas de más de un centenar de deportaciones, también habrían ayudado a descongestionar dichas zonas de los elementos más peligrosos. En todo caso, en las áreas más castigadas por los disturbios se votó masivamente a Segolene, al tiempo que se seguía culpando a la policía de todos los disturbios. Confieso que si fuera socialista me asustaría tener ese tipo de votantes.
Por último, decir que las dos caricaturas que ilustran este artículo son dos ejemplos de cómo la ziquierda francesa veía a Sarkozy, y que el título se sigue refiriendo a la cancioncilla del artículo anterior.

lunes 7 de mayo de 2007

En passant par la Lorraine (Iznogoud ya es califa en lugar del califa)



Queridos amigos:
Como decía Al Pacino en "Esencia de mujer", "Hoy es un buen día para entrar en acción". Y es que anoche, en París, Nicolas Sarkozy (alias Sarko, alias "Superflic", alias Iznogoud, alias Sarkoleon, el hijo de una judía sefardita y de un aristócrata húngaro cuyo castillo fue confiscado por los comunistas y que tuvo que enrolarse en la Legión Extranjera Francesa, el político, en suma, más duro, ambicioso y carismático de la Francia post Miterrand) ha sido elegido Presidente de la República Francesa.
No han podido con él. Ni Chirac y su delfín Villepin; ni la bella sonrisa de Segolene (poco más podía usar esa pobre mujer, a quien toda Francia vio ponerse histérica en su debate contra Sarko); ni los coqueteos de Bayrou con la Zapatera francesa; ni la petición de abstención del cascarrabias de Le Pen; ni la blogosfera; ni las durísimas caricaturas de Le Monde y de casi todo francés que supiera dibujar; ni, por supuesto, su querida racaille de las banlieux; nadie pudo con un hombre que tenía en el bolsillo a la mayoría de los franceses; los mismos que anoche le cantaron la Marsellesa en su cuartel general; los mismos que anoche llenaron la Place de la Concorde con tricolores ("nos belles couleurs", que decía el general Leclerc), cruces de Lorena y gorros frigios (las francesitas con gorro frigio constituyen una de las visiones más eróticas de mi vida); los mismos que aclaman al hombre que ha dicho que mayo del 68 ha terminado. Francia tiene un nuevo estilo; y con ella, con la voz de Merkel, y a la espera de lo que ocurra en Inglaterra, se confirma que Europa comienza un ciclo de derechas. Y si España reelige a Zapatero quedará fuera de dicho ciclo.
Un par de cositas más, porque ayer también se vieron otras cosas: se vio a parte de la ultra izquierda francesa quemando coches y agrediendo a gente para, al mismo tiempo, darle la bienvenida a Sarko, despedirse del mayo del 68 y de los viejos tiempos en los que Sarko sólo era ministro de Interior, y también demostrar que en los últimos tiempos los violentos prefieren a los partidos socialistas. Se vio a los seguidores de Sarkozy cantando la Marsellesa, el himno de todos los franceses, y a los de Segolene cantando la Internacional, el himno del genocidio; a la izquierda española totalmente desorientada por la victoria derechista, lo que simboliza dos cosas: que este gobierno no tiene ni idea de cómo van las cosas más allá de los Pirineos, y que Zapatero es gafe: desde que Zapatero está en el gobierno sus chicos sólo ganaron en Italia, y perdieron en Alemania, Inglaterra, USA, y ahora Francia, desapareciendo el famoso eje franco-alemán al que ZP tanta ilusión tenía en incorporarse, y que ya empezó a renquear cuando fracasó aquella famosa Constitución Europea; sin contar, por supuesto, a los prototiranuelos tercermundistas que adoran a Castro y palmean a ZP, para sacarle lo que puedan; esos sí ganan elecciones; cuando las celebran, claro.
Un abrazo y hasta pronto.
P.D.: El título está basado en el título de la vieja cancioncilla infantil, patriótica y gaullista, y en el perverso parecido que encontró la izquierda francesa a Sarko con el personaje de Gsocinny Iznogoud, el Gran Visir que quería ser Califa en lugar del Califa. Dèsolé, les gars, c'est dèja arrivé.