viernes 2 de marzo de 2007

Cántame una canción al oído

Queridos amigos:
Llevaba un tiempo sin hablar de política, pero ya que me vais a tirar de la lengua de todas maneras, pues vuelvo a por mis fueros.
Pero, antes de pasar al asunto de De Juana, sobre el que todos pedís mi opinión con deseos desenfrenados, voy a hablar primero de otra cosa, algo con menos sangre. Vamos a cantar una canción:

"Un gran hombre"
Hay un país que la guerra marcó sin piedad.
Ese país de cenizas logró resurgir.
Años costó su tributo a la guerra pagar.
Hoy consiguió que se admire y respete su paz.
No, no conocí el azote de aquella invasión.
Vivo feliz en la tierra que aquél levantó.
Gracias le doy al gran hombre que supo alejar esa invasión que la senda venía a cambiar.
Otros vendrán que el camino no habrán de labrar.
Él lo labró, a los otros les toca sembrar.
Otros vendrán, el camino más limpio hallarán.
Deben seguir por la senda que aquél nos marcó.
No han de ocultar, hacia el hombre que trajo esta paz, su admiración.
Y por favor pido siga esta paz.

Esta bonita canción, de rima francamente paupérrima, fue escrita en 1966, dedicada a Franco, e interpretada por... sí, queridos amigos, por el inefable Víctor Manuel. Para más INRI, la canción empezaba, toma castaña, con unas palabras del propio Franco.
Si quereis escucharla, no teneis más que hacer de tripas corazón y entrar en este link:
http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276300012.html

Sé que para muchos, entrar en dicha página supone una especie de tabú, pero es que El País todavía no se ha hecho eco de la noticia, aunque no me cabe la menor duda de que en breve lo hará.
¿Qué decir al respecto? Bueno, de mometno vamos a ser respetuosos con la verdad: Víctor Manuel dijo que había interpretado esta canción con unos 20 años, que por entonces no tenía conciencia política, y que no ganó nada por cantarla (ciertamente, una canción así no debió llegar al hit parade). Un par de años después cambió políticamente y, ya en tiempos de Franco, comenzó a cantar canción-protesta, por lo que sufrió vetos y censuras (aunque nadie habla de cárcel y torturas). Por tanto, no cabe aquí hablar de cambio de chaqueta al llegar la democracia, ni de antifranquismo postfranquista, fenómenos ambos que sí fueron muy abundantes, y que están bien retratados/parodiados en los libros de Fernando Vizcaíno Casas (un individuo que se hizo uno de los autores más leídos de España, vendiendo millones de libros, por hacer lo que nadie hizo: libros franquistas años después de morir Franco).
Sin embargo, esta canción sí nos debe hacer reflexionar sobre un hecho que nuestros padres conocían perfectamente, pero que poco a poco una determinada línea historiográfica y cultural trata de reescribir. Veamos, ¿cómo es posible que Víctor Manuel, un hombre que nació en Mieres en 1945, tras vivir los primeros 20 años de su vida en la España franquista, y su primera infancia en parte de la más dura postguerra, llegara el año 66 y todavía no fuera antifranquista? ¿Por qué en su casa vieron normal que le dedicara una canción a Franco? ¿Por qué la izquierda no le vetó inmediatamente?... Al día de hoy, y si sólo sabemos del franquismo lo que dicen series como "Cuéntame" (donde un niño de 10 años ya tine conciencia política antifranquista en la década de 1960, y recita a Miguel Hernández frente a las fuerzas vivas del régimen cuan heroico revolucionario) o "Amor en tiempos revueltos" (donde un preso republicano sale de la cárcel en los 40 en perfecto estado de salud, y lo primero que hace es reincorporarse a la resistencia), si sólo sabemos eso del franquismo, continúo, un gesto como el de Víctor Manuel resulta increíble, supone un escándalo, y hace normal que parte de la izquierda quisiera impedir que el hecho saliera a la luz.
Pero si escuchamos cómo era la vida contidiana, según nuestros mayores, nuestros padres y nuestros abuelos, la cosa cambia: si sabemos que la inmensa mayoría de españoles era apolítica y se dedicaba a trabajar con la boca cerrada (y más los que habían luchado, ellos o sus familiares, en el bando republicano, y habían tenido la suerte de sobrevivir), disfrutando poco a poco de los beneficios de su increíble esfuerzo y de la paulatina bonanza económica del país a partir de los 50; si sabemos que la mayoría de los primeros izquierdistas eran hijos de militares, guardias civiles, falangistas (Anguita, Areces, Bono, Forges...); si sabemos que la mayoría de los niños españoles pasaron por la asignatura de "Formación del Espíritu Nacional", por no hablar de los campamentos infantiles y juveniles de Falange, a los que muchos niños pobres de familias izquierdistas se apuntaban por el bocadillo (fenómeno señalado tanto por Forges como por Vizcaíno Casas), lo que hacía que todos los jóvenes españoles, fuera cual fuera su ideología cuando llegaran a los 20 años, fueran capaces de manejar la retórica fascista, aunque fuera para reírse de ella (en su mayoría)... Todo esto hacía que fuera relativamente normal que un joven cantante de 20 años le dedicara en el 66 una canción a Franco, aunque dos años después se hiciera antifranquista. De hecho, había un tipo de humor, común a todos los países que pasamos por un régimen totalitario, basado en dichos cambios (vuelvo a recomendar a Vizcaíno Casas, la gran película "Un, dos, tres" de Billy Wilder, "Good Bye Lenin", muchas pelis de Fellini...; para el caso asturiano recomiendo la Guía indiscreta de Gijón, de F. Poblet, donde aparecen las fotos de todos los líderes de la izquierda asturiana haciendo la mili, vestidos de flechas, además de otras anécdotas de las carreras delante de los grises, definidas como footing).
En suma, que cuanto más y mejor conozcamos abiertamente nuestra historia, más nos podremos reír, y menos tendremos que esconder determinados documentos históricos...
¿Para cuándo una foto de Polanco de camisa azul, de cuando estaba en el Frente de Juventudes?
P.D.: De las pocas cosas que le agradezco a la actual TVE es su ciclo de Louis Malle los domingos por la noche en La2. Dicho director, uno de los mejores retratistas de la burguesía francesa de mediados del s. XX, dedicó dos de sus películas más brillantes a un tema tan escabroso para los franceses como fue la Ocupación, "Lecombe Lucien", donde retrata a un colaboracionista, y "Au revoir les enfants", sobre un internado de niños. Y si bien en ambas, y con toda razón, retrata a los colaboracionistas como auténticos gañanes, y a los resistentes como los auténticos franceses, el hecho de dejar a éstos en un segundo plano, para centrarse en los colaboradoracionistas y en la pasividad de la gran mayoría del pueblo francés, supone un gran esfuerzo de necesaria introspección. Y es que entre 50 y 70.000 colaboracionistas fueron ejecutados, y más de 120.000 funcionarios fueron depurados tras la Liberación (cifras extraídas de Amouroux, H.: La vie des français sous l'Occupation, vol. 2). Sólo conociendo ese tipo de informaciones comprenderemos nuestra Historia, la grande y la pequeña.
Un abrazo, amigos.

1 comentarios:

Pablo dijo...

Hombre, esperaba que ya hubieras colgado algo sobre de Juana, pero bueno, habrá que esperar...
Sobre lo que dices en este texto, pues hombre, creo que tienes razón. Me parece interesante la reflexión que haces sobre la nula conciencia política de la mayor parte de los españoles de aquella época por dos motivos: porque era verdad y porque es algo que, o bien no se conoce, o bien se quiere ocultar. Cuando no se dice que el régimen alienaba al pueblo (que también lo hacía, pero no tanto como nos quieren hacer creer).
Y en la canción se dice algo que es interesante y que era habitual en las dictaduras: Que había gente que las aceptaba como un precio que había que pagar por tener la paz.
Sigue así, que no está nada mal tener alguien que cuente estas cosas en unos textos... y en otros sea el Lado Oscuro de lo que yo escribo en mi blog.
Un abrazo.